oriol espinal [narrative]

La Última carta de Santiago Miralda

novela

2003 - 2005


Nota del editor

Es sabido que un hombre que presuma de no tener secretos, difícilmente puede ser considerado de fiar. También, que los secretos personales, incluso aquellos de naturaleza inconfesable, suelen terminar aflorando, por regla general sin mayores consecuencias, en cuanto el dueño de los mismos baja la guardia o directamente pasa a mejor vida. Se dan casos, sin embargo, en los que el asunto desvelado huele tan mal, que el prestigio de su encubridor se ve sometido a una implacable aunque no siempre aireada revisión; mientras que en otros suele ocurrir todo lo contrario. Léase, por ejemplo, el de Carlo Emilio Gadda, quien, tal como refiere Italo Calvino en Seis propuestas para el próximo milenio, jamás hizo pública su pasión filosófica y no fue hasta después de su muerte cuando se descubrió que sus escritos inéditos contenían «el esbozo de un sistema filosófico que remite a Spinoza y a Leibniz». A esta categoría deberíamos añadir la variante que engloba aquellos casos donde el propio difunto es quien se encarga de convocar a un grupo de elegidos con el propósito de mostrarles lo que en vida había ocultado bajo siete llaves. Entre estos últimos se me antoja citar el de Marcel Duchamp y su Étant donnés, pero también el menos célebre del ictiólogo y humanista Santiago Miralda, quien antes de darse muerte dejó sobre la mesa de su despacho una serie de cartas redactadas durante sus años de viudedad y dirigidas sin excepción a su llorada esposa. En su gran mayoría se trata de unos escritos en los que su autor se vale del género epistolar para exponer su teoría acerca del origen del celacanto, un pez cuya morfología apenas si ha variado desde el Devónico y al que los científicos consideran como uno de los fósiles vivientes más significativos entre los que han logrado desafiar las leyes de la evolución. Entre el centenar de cartas que los hijos del profesor Miralda hallaron junto al cuerpo difunto de su padre, destaca con luz propia la que cierra la serie. Se trata de una carta donde no figuran argumentos científicos y en la que su autor relata la crónica pormenorizada de un sueño. Por razones que ahora sería prolijo referir y aun a sabiendas de que ello podría ser interpretado como una incoherencia en la línea literaria de nuestra editorial, Campo de Estrellas ha estimado oportuno no solo publicar la última carta del profesor Miralda, sino concederle el privilegio de inaugurar una nueva colección que llevará el nombre de Onicrónica y cuyo catálogo estará integrado por piezas narrativas que hayan bebido en las experiencias oníricas reales o en los sueños ingeniados directamente desde la vigilia, tanto si esta se manifiesta dominada por la insania más extrema como por esa cordura que anima al desertor de la realidad a embarcarse diciendo: E il naufragar m'è dolce in questo mare.

Miguel Ángel Saavedra

Director literario de Campo de Estrellas